Formación
Arquitecto
Universidad Politécnica de Cataluña.
Sobre mí
Muchas veces, el trabajo de un arquitecto comienza mucho antes de hacer el primer plano.
Puede empezar cuando estás pensando en comprar una vivienda o una parcela y quieres saber si realmente tiene las posibilidades que imaginas. Cuando tienes una propiedad y no sabes hasta dónde puedes ampliarla, reformarla o transformarla. O simplemente cuando tienes una idea, pero no sabes qué pasos dar para convertirla en algo viable.
En ese momento, mi trabajo consiste fundamentalmente en escuchar, estudiar y asesorar.
Antes de tomar decisiones importantes —comprar un inmueble, iniciar una reforma, plantear una ampliación o comenzar una obra nueva— considero fundamental conocer bien la situación de partida.
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Entender primero el problema para poder proponer después la solución adecuada.
Cada inmueble y cada parcela tienen unas condiciones propias.
El planeamiento urbanístico, la clasificación del suelo, los usos permitidos, la edificabilidad, la ocupación, los retranqueos, las alturas, las posibles afecciones o incluso la situación administrativa de una construcción existente pueden condicionar de manera importante aquello que queremos hacer.
Por eso, una de las primeras tareas consiste en estudiar la documentación disponible, consultar Catastro, planeamiento, cartografía y los diferentes visores públicos, y analizar las condiciones urbanísticas que afectan al inmueble.
El objetivo es sencillo: saber qué tenemos delante antes de empezar a proyectar.
Cuando se está valorando la compra de una vivienda, un edificio o una parcela, contar con asesoramiento técnico previo puede ayudar a tomar una decisión con mucha más información.
Una vivienda puede parecer adecuada y, sin embargo, presentar limitaciones para una futura ampliación. Una parcela puede tener superficie suficiente pero estar afectada por determinados condicionantes urbanísticos. Una construcción existente puede necesitar regularizar previamente alguna situación antes de poder realizar nuevas actuaciones.
Mi función en esta fase es ayudarte a analizar esas circunstancias y valorar las posibilidades reales del inmueble antes de asumir una inversión importante. No se trata únicamente de decir si algo puede o no puede hacerse, sino de explicarte qué implicaciones puede tener cada decisión.
En determinados casos, el análisis documental no es suficiente.
Cuando existen dudas sobre la interpretación del planeamiento o sobre la forma de tramitar una determinada actuación, puede ser conveniente realizar una consulta con los servicios técnicos municipales o con la Gerencia de Urbanismo correspondiente.
El arquitecto actúa entonces también como interlocutor técnico, ayudando a formular correctamente las consultas, interpretar la información obtenida y trasladarla posteriormente al cliente de una forma comprensible.
Porque detrás de cualquier proyecto existen también procedimientos administrativos, licencias, informes, tasas, plazos y diferentes organismos que conviene conocer desde el principio. Ese análisis forma parte del asesoramiento urbanístico.
Construir o reformar no consiste únicamente en realizar un proyecto.
A lo largo del proceso pueden intervenir arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros, laboratorios, empresas constructoras y diferentes administraciones. Pueden ser necesarios estudios complementarios, acometidas de servicios, informes sectoriales, licencias, tasas o autorizaciones.
Parte de mi trabajo consiste también en ayudarte a entender ese recorrido: qué pasos habrá que seguir, qué profesionales pueden ser necesarios, qué documentación habrá que preparar, qué cuestiones dependen del Ayuntamiento y qué costes, además de los propios de la obra, conviene prever.
De esta manera, el proyecto deja de ser una sucesión de trámites desconocidos y se convierte en un proceso ordenado en el que cada decisión tiene su momento.
Cuando ya conocemos las condiciones del inmueble, las posibilidades urbanísticas y el procedimiento que será necesario seguir, podemos decidir con mayor seguridad cuál debe ser el siguiente paso.
A veces será comenzar un proyecto. Otras veces será necesario realizar previamente algún estudio, solucionar una cuestión administrativa o replantear parcialmente la idea inicial.
Y también puede ocurrir que, después de analizarlo, la mejor decisión sea no continuar. También eso forma parte de un buen asesoramiento.
Mi forma de trabajar parte precisamente de ahí: entender primero el problema para poder proponer después la solución adecuada.
A partir de ese momento comienza propiamente el proyecto de arquitectura: transformar las necesidades, las posibilidades del lugar, la normativa y los recursos disponibles en una propuesta concreta.
Cada proyecto es diferente. Pero todos deberían empezar de la misma manera: escuchando, estudiando y tomando buenas decisiones desde el principio.
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Formación, experiencia profesional y colaboraciones desarrolladas a lo largo de mi trayectoria.
Formación
Universidad Politécnica de Cataluña.
Áreas de trabajo
Representación
BIM
Metodología de trabajo colaborativa para la creación y gestión de un proyecto de construcción.
Experiencia profesional
2016–2025 · Tenerife
Proyectos de ejecución y direcciones de obra.
2007–2016 · Tenerife
Concursos, proyectos de ejecución y direcciones de obra.
Colaboraciones puntuales · Tenerife
Trabajos de infografías.
Colaboraciones puntuales · Tenerife
Proyectos de ejecución.
Colaboraciones puntuales · Tenerife
Proyectos de ejecución.
2004–2007 · Barcelona
Proyectos de ejecución y concursos.
2002 · Tenerife
Prácticas profesionales y participación en el concurso para la Facultad de Bellas Artes de La Laguna.
¿Tienes una idea y necesitas saber por dónde empezar?